lunes, 31 de octubre de 2016

tiemblen! estamos devuelta.








Estuvimos en la cacería

encendieron la hoguera

no quedo sino polvo

y la certeza de que había que

correr

como locas, como parías, como lobas

ninfas, hadas, brujas heridas.

Sabias antepasadas

descansen

nostras somos sus nietas

y hemos vuelto

esta vez no nos quemarán

Nosotras somos las guardianas del fuego

Y somos agua.
y sabemos los secretos de la vida.
No hay miedo
inventemos otra vez la alegría
sostengamosla
Eso ofende brutalmente a la muerte.
.



sábado, 29 de octubre de 2016

estar en casa...



Pasan las cosas a través de las palabras y se embellecen.
El árbol amarillo se hace sol y miel hilada si lo digo.
La tierra es fértil oscuridad mojada por la lluvia.
Las palabras construyen la forma en que yo miro, dan carnadura al pliegue, dejan al viento hilachas y memorias que ellas traen y depositan su simiente en esta casa verde que tiembla debajo de las aguas, del fuego, de los aires que pasan de norte a sur como una fresca rosa, cardinal y profunda.
Desde la calle, mi cuarto tiene una luz azul y una pequeña gata ronronea con su motor de sangre.
Echa chispas su cuerpo ovillado en mis piernas.
El lenguaje es un arco de estrellas en la noche: pura raíz de niebla en que hablamos dos lenguas mezcladas, contundentes. Se difuminan entre sí las palabras como si fueran río de peces, de algas, de medusas terrenas.
Si entro a la cocina huele a casa, a fondo frío de baldosas y chocolate en taza.
La ropa blanca baila en el filo perfecto del día que ya nace.
Y voy nombrando las cosas para que cobren existencia.
Esta ciudad levanta su estatura de entre sábanas blancas y cobra movimiento.
hace un rugido tremendo con sus motos y gritos. Pero esa es ella y hay que dejarla ser.
Acá adentro en la casa, enciendo los elementos que nos llaman.
La gata se despierta con sus ojos verdes de mares y de sueños.
Hablo con ella.
La casa brilla como una estrella en medio de la hierba.
La nombro y echa a andar.
Es pura ensoñación.
Es un trazo de sílabas que vuelan.
El mundo es una frase que se dice.
Abro las puertas,  son las cinco de la mañana ...salgo: el frío son cristales chiquiticos que empiezo a dibujar mientras me río.


(Ilustración de Silvano Braido)

martes, 25 de octubre de 2016

De lo por acá pasa...


Habla, pero las palabras son trajes de otros donde no se revela su sustancia y pasa su carnadura sin que una pueda observar qué queda en el cedazo.
No usa las palabras mágicas gastadas, se inventa otras... muy del silencio.
Yo trato de adivinar, es difícil, intuyo.
Es sabio, pa que... Es sabio.
Lleva en la piel muchas historias que yo aún no he vivido.
navega en un signo que no tiene problemas con la libertad. La ama y sabe que nada es eterno.Es esquivo y se ríe ocultando qué cosa lo estremece, de qué forma se dobla su historia de gato y trofeos, cómo sabe el sendero que conduce a su alma.
A veces,
sólo a veces,
su corazón le asoma por los ojos bellos y los verbos se llenan de caricias antiguas, de tiempos de niño, de ternuras pretéritas.
Entonces crece el amor como una planta de raíces profusas, de humedades y soles, de hojas verdinuevas, de frutos sempiternos.
Crece el amor  y, es sombra suficiente aunque se haga la noche y él rechace los fungibles vocablos por otros que sean solo suyos, pertenencia de leones que rugen en la jungla del presente limando los barrotes del pasado.





domingo, 23 de octubre de 2016

del mirar...

Siempre han sido iguales las cosas. Simplemente se trataba de mis ojos embelleciéndolas al mirar. ¿Era eso, no? ¿Era la forma de mirar que no tiene regresos y nos llena de temor como si fuésemos niños que conocemos la respuesta que nos darán, aún antes de preguntar? Se trataba de mis ojos, entonces. Las cosas siempre han sido eso: cosas. Y han estado allí para que mi mirada las fuera anudando en el hilo de una posible significación. Era el sentido que todo lo reúne de manera caprichosa y estremecedora; definitiva y medular. Respiro con la certeza profunda de que ahora abriré los ojos y el mundo seguirá allí, con sus cosas iguales y yo, con mis ojos para mirar, sorprendida por el estupor de la conmiseración, pero sabiendo que la pregunta no está en las cosas sino en mi forma de mirar.


lunes, 10 de octubre de 2016

ya es tiempo

Es tiempo de esperanza
de salir a la calle
de ver la vida
de despachar la muerte.

 Yo voy a derrotarte, Muerte.
No me importa el disfraz que te pongas
ni los pájaros que canten para distraerme.
Voy a clavarte varias veces mi risa
para que sangres de pena y de dolor.
Voy a empaparte con el fulgor de mis ojos
aunque me hagas llorar cada mañana.

Voy a subir por las paredes del amor
y desde arriba voy a llover en piedras sobre tí.

Eres un animal con las fauces abiertas,
una tremenda ramera de las más pérfidas y estúpidas
y en mi casa -la del alma de adentro- no cabe tu miseria.

Voy a matarte, Muerte.
Me sobra sol para cegarte,
me sobra alas para volarte la cabeza
y ver tu cráneo dispararse a la nada,
me sobra cuerpo para ponerlo
y liberar el deseo de estar viva.

Voy a acabarte, Muerte.
Ya vas a ver.
Tengo un furor dispuesto a destrozar tu sombra de palabras,
de ojos que no cierran,
de carne que no entrega la dicha del sexo y el deseo.

Y cuando te hayas ido,
cuando de tí no quede nada,
cuando tus cuervos sean retazos de silencio,
crecerá en mí un árbol con manzanas de oro
que dejaré caer en la blancura de toda desnudez.
Vas avisada.

Date cuenta de lo que haces porque tengo un hambre atrasada de todas las verdades que ocultaste, de todos los milagros que quemaste, de todos los golpes que me diste y que no pienso devolver.

Sangra tu perversión porque yo siempre dormiré acunada por los brazos profundos del amor.

domingo, 9 de octubre de 2016


Hora de enterrar la nariz en la tierra húmeda de los sueños por- venir. Hora de dormir soñando que quedan semillas que germinarán un mañana.
Sueñen cierto, sueñen bien.
Buenas noches.
Ilustra Monica Marengo- Cortesía Soledad Felloza.

martes, 4 de octubre de 2016

Qué hacer en esta sin salida?


Hay una grieta en todo, así es como entra la luz.
                           Leonard Cohen




lunes, 3 de octubre de 2016

Tonos

Opaco:
Póngale 6.377.482 de estrellas mirando y no, no te refleja ni la milésima parte del brillo de media. Nada que hacer. El país sigue en manos del odio.


Opacidad:
Una sensación, apenas. Una lucidez que no se define y va. Depende de su propia densidad para que la luz se abra paso con fuerza o tal vez con libertad o quede atrapada en su propia maraña de moléculas. Así, como si fuera un ópalo cuya constitución de agua varía y el agua es ese espejo de la luz. Más luminoso ahora que empieza a amanecer.


domingo, 2 de octubre de 2016

02 de octubre de 2016

Llovía como llueve cuando el cielo se desfonda. Pensé que se lavaba nuestra historia de tanta sangre, vi a una niña imaginando jugar con la lluvia en una ventana de mi pueblo.

 Llovía, no imaginé que Dios estaba roto. Agua, algunas ráfagas más tupidas y un viento helado colándose en el pelo, en la ropa, entre la sombrilla.

Y entonces a esa hora las 4 de la tarde...
 todo empezó con esperanza de un SÏ, un Sí que cambiaría la historia y, luego, nada, un NO se imponía como un muro intrepable. Pensé en los muertos: en esos, en los míos, en los que todos tenemos en algún pliegue del cuerpo.

Y como una sirena el NO penetraba en mis ojos al compás de la lluvia: fría, finita e incesante.
La sirena era un pedido de auxilio, de justicia, de memoria.

Me revolvía el alma. Volaba entre el techo de paraguas que no nos cobijaban. Hice lo que hago siempre cuando algo me asalta: lloré porque las lágrimas reparan las heridas y son el agua con que regar la confianza en que algún día el mundo será un sitio sin ninguna tormenta.