miércoles, 28 de diciembre de 2016

de lo esencial

Usaré una linterna, un haz, un cocuyo para iluminar la palabra. Es así una perla, todas las preciosas juntas. El silencio existe gracias a que existe la palabra. Por eso podemos apreciarla. Me gusta el silencio también.

Es una maravilla ya al final de año, despedir al circulo de juego de niños y niñas a quiénes acompañamos en este 2016. Y cada palabra que les decía  de "hasta luego" iluminaban sus ojos y fui dueña de sus abrazos y sus sonrisas y algunas palabritas muy arcoiris me tocaron...

Los niños necesitan ser tocados por las palabras, el lenguaje les crea una primera piel que les permite, entre otras cosas, contener la dispersión y mediar con el mundo.

Siempre creí que la experiencia de la realidad debe de ser perturbadora para los niños, tanto que necesitan la palabra que ahuyente el miedo a esa avalancha de sensaciones que ha de suceder cuando se experimenta por primera vez el viento, o la lluvia, o los pájaros, o el mar...

Entonces -pensé- hablar con los chicos, buscar las palabras que les permitan designar lo que son, lo que sienten, el mundo cambiante que los invita y los asusta, es algo más que un ejercicio pedagógico: es ayudarlos a construir una identidad coherente.

Las palabras nos tocan, nos buscan, nos designan, nos sirven de tabla para flotar en el ancho y encrespado mar de la existencia. Las palabras nos permiten saber que estamos vivos; y, como la piel, no solo nos mantienen unidos sino también establecen nuestras conexiones sensoriales con el afuera, necesarios vínculos para aprender a conocer.

Yo he hecho casa de palabras: en ellas me he ocultado, en ellas me he desnudado, en ellas he aprendido a armar una sintaxis de vida, una gramática que fuera mía y me ordenara. Entre palabras he conocido el suspenso del "qué sucederá ahora" de un relato, la alegría lúdica de la poesía, la posibilidad de ser otra de los cuentos. Entre palabras amé a esos hombres que ven el mundo de manera tan distinta y completan mi visión. Entre palabras crié gatos y gatas. A veces las palabras no fueron piel sino coraza y en otras los verbos me ablandaron sinestésicamente el corazón.

En ciertas circunstancias -como la de la reunión de hoy- la vida me regala momentos de revelación luminosa. Y ya no puedo pensar en nada más que las palabras y su generosidad. Estoy infinitamente agradecida.



lunes, 26 de diciembre de 2016

La omnipresencia de la pérdida


Un año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia muy insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando desconsolada: había perdido su muñeca.
Kafka se ofreció a ayudar a buscar a la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar.
Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:
- “Por favor no me llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras ...“- Este fue el comienzo de muchas cartas.
Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca . La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Ella obviamente se veía diferente de la muñeca original . Una carta adjunta explicó:
-" ‘mis viajes me han cambiado … “ -
Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca . En resumen, decía: -" Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente“- .


Kafka y la Muñeca... la omnipresencia de la pérdida.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Que bellas


Las palabras se precipitan, se juntan, se resbalan. Mojan los intersticios con sílabas viscosas, se clavan en el cuello con colmillos de sangre, se alzan el vestido en las escaleras, apuran un trago en el confesionario, mientras rezan algún Ave María. Las palabras insultan, acarician, suspiran, escriben sus obscenas frases en la puerta de un baño. Andan sobre la ruta en autos descapotables, fuman hasta enfermarse, se ponen portaligas, se empijaman, amasan con harina unos panes monstruosos que untan con mantequilla mientras suena algún blues.

Las palabras se bañan y las cercan las algas: alguna que otra vez se sintieron amadas y creyeron morirse debajo de los párpados; pero se despertaron luego y era una resaca andar pasando el día. Las palabras quisieron ser honestas y decir que no había sido ni siquiera una noche mejor que alguna otra, que no era tan bueno y qué tal si hablas y dices todo! y que tal si mejor te duermes! Las palabras dijeron lo que era necesario que se dijera entonces, cerraron la maleta y se marcharon sin regalar, siquiera, la dicha de un portazo. Cuando el frío del día les pegó en las mejillas, dijeron estoy viva, abrieron su boca de sirena y se rieron.

lunes, 19 de diciembre de 2016

estar despierta otra vez


y tocó tomar un té... así se reinicia.
Pongo mi corazón alucinado en esta taza.
Y le echo agua hirviendo para que se haga una tisana con esas plumas nuevas.
Dicen que la infusión de plumas de corazón alucinado son capaces de revertir el sentido del viento para que salga el sol sobre las últimas llanuras amazónicas.
Ya estoy bastante loquita.
Y tengo los párpados cansados de verme repetida al infinito.
¿Será esa la deuda con la muerte o habrá otra forma para salir del laberinto?
El corazón alucinado bulle en el agua que hierve y llena el borde de la taza, pero no puedo verlo.
Todos mis ojos están puestos en la forma que asume la verdad entre puntada y tela.
¿Por qué volver del sueño cuesta tamaña sangre?
he visto inception
En esta película, uno despierta a la realidad si cae a través de una patada!
Pero, no basta una patada para salir de ahí de lo agazapada que una esta.
se necesitan lluvias de patadas, para caer, para despertar!
¿Por qué no puede ser más simple la tormenta en el mar que, ciegos, navegamos?
Lo que mi corazón alucinado en agua hirviendo dice es que quiero creer, quiero estar viva, quiero negar esta vez el abismo: el mío personal.
Atrás gritan las viejas bocas las palabras de siempre.
Y el futuro es una niebla de sapos, de guerreros dormidos, de furores cansados y algún que otro jilguero.
A veces el amor tiene rodillas rotas y sin embargo continúa el camino, sangrando, con los ojos llorados; con la esperanza que agoniza en los dedos. Él sigue: va cambiando sus viejas vestiduras y persiste de desastre en desastre para que, a veces, se estrenen maravillas.
Y los jilgueros en la línea de bruma de la tarde cantan.
Todavía.
Su canto es verdadero.
Porque no hay otra cosa que la verdad para cantar.
Es la única flor que los siglos mantienen intacta aunque caiga la lluvia.
La tristeza es una trampa húmeda y las tisanas de corazón alucinado saben a muerto pronto.
Desde el alcázar del dolor no se ve la mañana.
Hay que curar esto con palabras que sepan a verdad.
Lo demás es el agua que queda en el fondo de la taza: congelada, vacía y corre veloz por el caño a la calle.
El amor tiene rodillas rotas, pero camina.
Con sus vestidos de ayer, con los de ahora: siempre camina.
Siempre: es decir, todos los días que me quedan en esta frágil vida.
camina y oh afortunadamente todo cambia.
no tengo remedio! así despierte echo a soñar algo nuevo.
pero por ahora... me mantendré despierta unos días
finalmente es bueno el té de corazón alucinado.
Lo recomiendo.


domingo, 18 de diciembre de 2016

solo un hilo

Cada cual a su tiempo podrá aceptar y decir que no.
claro, no es fácil, pero se podrá decir
cada cual buscará el hilo pequeño del que tirar
y saldrán
las palomas que estuvieron dormidas,
los ríos estancados
la luz de los pasados,
los sobres con las cartas que no fueron,
los vestidos bordados,
las sillas arruinadas,
la mar esperando mojarnos,
las ollas carcomidas de los días con hambre,
los libros olvidados debajo de la lluvia,
los lápices sin punta,
los faroles brillantes en medio de las noches del frío,
la soledad y el miedo,
las lágrimas y el grito,
los pesados postigos,
las vigas del silencio.
el sonido del mar irreal.
Y entonces sí se podrá andar: es increíble el espacio que ocupan las cosas tan dejadas.
Decir que no.
Y el camino -como fuera- continuará.
Porque todo en la vida continúa, sigue su rumbo
y otra vez vuelve a salir el sol para caer.
Solo hay que hallar el hilo.
Y tirar.
Con la seguridad de quien desea una vida prolongada de amor debajo de este sol y estas montañas.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Yo llevo los suspiros que te escribo en el dorso de tus dos nombres.
Es de pura justicia;
porque el amor es eso: un tiempo de tormentos y otro de luz enceguecida y terca y sostenida.
Nadie puede decirme cómo se nada en medio de la lluvia.
Que no acabe el sin fin de la belleza y dure para siempre: imperfecto -que así suele ser todo- pero bello atravesar la noche con pájaros cantando.

martes, 29 de noviembre de 2016

A la vuelta de..



A la vuelta de la esquina puede haber:
un pájaro que enfrentó la tempestad y está volando,
un sol de invierno para dorar la noche,
un pez que nada entre los dedos fríos,
unos ojos mojados de tristeza,
letras negras incrustadas en mi rojo corazón,
un amor inapagable como la vela que arde sin cesar desde las diez,
la dulce oscuridad de una noche dormida,
el olor de la comida que se hace lenta como la lluvia,
un animal indómito en medio de los ojos,
la acera de enfrente,
el óxido de hierro y su dulzor a beso mordido entre los labios,
mi alma que se ha ido en un vuelo,
la luz que tiene adentro mi ternura,
la belleza del mundo que se hace en nuestras manos, pese a todo,
las cartas que los temblores jamás terminarán,
los hilos que yo tiendo para crecer al sol,
los brillos de tiniebla en que me escondo,
la niña en que me pierdo,
los azules dulzores que me esperan...
Todo a la vuelta de la esquina.
Solo hay que abrir la piel y ver.
Una no imagina de lo que lo que lo libra la vida y de lo sorprendente bello que puede haber...
a la vuelta de la esquina.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Me tejiste el corazón.


Me tejiste el corazón
Con zurcidos porque el pobre ya venía maltrecho.
A veces te detuviste a bordarle unos pájaros amarillos y te empeñaste en darles migas y agua fresca cada que podíamos vernos.
Otras veces hiciste ojales y pegaste botones para que yo pudiera abrir y cerrar el corazón cuando tuviera ganas.
Hubo un lugar en el que dejaste unos colores para pintar para mis noches desteñidas.
En un rincón pusiste tu silloncito y me abrazaste a oscuras y escuché tu corazón cantar.
Cocinaste con frutos del mar y le lloviste yerbitas.
Después llenaste mi corazón con tus semillas. De girasol, para que fuera fuerte.
¿Y para qué? -Si yo te estaba viendo a tí- pensé.
-No necesitas a nadie- me dijiste.
Entonces hiciste un nudo en el hilo, lo cortaste con tu boca y te fuíste.
Y yo seguí viviendo, con mi corazón bordado y zurcido.
Intentando reír.
Intentando querer.
Intentando soñar.
A veces las personas se acercan y me hablan de tí. Y me dicen que eras un gran tejedor de corazones.
Eso yo ya lo sé.
Lo que ellas no saben es el nudo que adentro, muy adentro, tengo yo.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Hipótesis

Si creías
Si suponías
Si tenías la idea
Si se te cruzaba por la cabeza
Si pensabas
Si esperabas
Si se te había ocurrido
Olvídate
Hemos pasado ya tantas soledades que una más no es ni siquiera motivo de llanto, lágrima, grito, o desesperación escénica
Adentro es una eterna primavera
y las cuentas se saldan con la almohada.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Emigrantes de Shaun Tan



No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país,

no a la fuerza.

La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.


Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran

y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que

aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.


Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de

kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares

y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche,

duelen de noche bajo el sol.

Roma, 14 de mayo 1980.
Juan Gelma.




Me preguntaba el otro día que come Shaun Tan para  poder escribir y dibujar lo que nos presenta en este libro. Que vitaminas agudizan su mirada tan refinada de una problemática que ya desde los Griegos era peor que la muerte: Ser desterrado, ser migrante, ser desplazado de su propia tierra con la maleta a cuestas como un caracol. Seguramente no podré averiguar esas sustancias alimentacias, pero este libro de seguro alimentará la sensibilidad a una problemática que atraviesa nuestro País y al mundo entero.

Trato de recordar como es el rostro de algunos de mis tíos y tías que emigraron a Barcelona, el tiempo les ha puesto un rostro ocre y en el alma de envalijan nostalgias de las que mi madre no quiere hablar. Cómo Shaun Tan tan lejano interpreta estos sentimientos que nos inundan a la gente que nació a la orilla de los Ríos Pescado y  Bodoquero?  será porque todos y todas siempre tenemos algo que ver con la tierra! 

Por ahora mientras regresan algunos de nuestros seres queridos, veamos a emigrantes.


El escritor Casadiego nos ayuda a ver describiendo lo que ve: A un hombre en el acto de organizar su maleta; entre sus pertenencias está, además de lo esencial, un retrato de familia: esposa e hija que lo han estado mirando en silencio, con la misma tristeza callada que envuelve al grupo. Encuadrada en perturbadores planos, la familia cruza la ciudad desierta en la noche: imágenes en sepia donde se acentúa el silencio, edificios cruzados por las sombras de rabos de lagartos gigantes, luego, a medida que ellos avanzan, los lagartos dejan de ser sombras y los vemos reales.

Algo, un miedo agazapado en la memoria, se nos mueve mientras avanzamos las páginas. La ciudad parece perdida en un tiempo olvidado. El grupo familiar logra llegar a la estación del ferrocarril. Las lágrimas, las manos que se van separando hasta que el tren se pierde en la noche. A partir de allí se dividen: madre e hija regresan solas a casa, rehacen el camino cruzado por ominosas sombras. El papá emprende solo el camino hacia su nueva tierra. Vemos el barco solitario, la inmensidad del mar, el cielo poblado de nubes tan espesas que parecen aplastar el barco, y la llegada a una isla que se nos parece a la isla Ellis en Nueva York, el sitio donde los emigrantes del siglo XIX y la primera parte del siglo XX pasaban los controles de inmigración y se estacionaban en cuarentena antes de entrar en territorio norteamericano.

Entramos al monstruo de ciudad, la escueta habitación donde irá a vivir de ahora en adelante, el extraño animal que salta del guardarropa, el primer amigo. La maleta sin deshacer, la maleta sobre una mesa, la maleta como ventana de la vida que dejó atrás: ve, a la esposa e hija, comiendo solitarias, en silencio, en la lejana ciudad donde se quedaron. Las ventanas de la ciudad: seres solitarios, cada uno en su cuarto: el dominio del silencio y de la poquedad. Sentirse perdido entre lenguajes indescifrables, culturas nuevas, animales extraños, curiosos objetos que flotan en el cielo. “Un lugar donde –nos dice su autor- los detalles básicos de la vida cotidiana son extraños”.

Y están las historias cruzadas de otros inmigrantes que como el protagonista debieron salir y dejarlo todo: los que huyeron de la esclavitud, de los trabajos sexuales, ciudades aplastadas por gigantes, los que huyeron de las guerras. Escapan en trenes, barcos y llegan a la misma ciudad donde poco a poco se van encontrando en la calle, en parques, hasta que, por la fuerza de la costumbre, se hacen amigos. El gusto de aquellos encuentros ocurren, no en el anonimato de la vasta ciudad, sino en la calidez de sus habitaciones que con el paso del tiempo se volvieron hogares con olor a comidas propias, espacios donde intentan entender lo que les está pasando, compartir sus historias del exilio, historias circulares que se cierran cuando el grupo familiar del protagonista logra por fin reencontrarse y la niña sirve de guía a otra viajera perdida. Terminamos el libro con la certeza visual de que esa soledad y ese silencio, el duelo por las cosas que quedaron atrás, no tiene nombre ni palabras.

En un mundo que se mueve, sus habitantes deberíamos tener libros ligeros y profundos como esos en nuestras maletas. Es como un manual de uso para enfrentar la soledad de nuestras historias cuando dejamos una tierra en la que quedaron nuestras señales de identidad, tal vez porque esa tierra se llenó de monstruos o porque estamos hechos de movimiento. El encuentro con lo otro y con el otro, no previsto, no cotidiano, nos conmueve, nos asusta, nos pone tristes. Pero al final llega la victoria: regresa el habla, la comida grupal, la esperanza.

**



El libro está construido con dibujos a lápiz sobre papel. Al disfrutarlo mientras lo vamos repasando, hoja por hoja, nos queda la sensación de antiguo, de vejez: es un libro tan viejo como la historia que narra. Su autor, Shaun Tan, confiesa su fascinación por las imágenes del pasado, la Nueva York de 1900, los objetos que ya son reliquias, las máquinas caducas. Nos dice que trabajó en la historia por cuatro años y se inspiró en anécdotas contadas por inmigrantes de diferentes países, entre los que se cuentan su padre, que llegó a Australia occidental procedente de Malasia en 1960 a estudiar arquitectura para luego montar, con su futura esposa, una tienda de lápices y artículos especializados para arquitectura (de ahí sus libros, la factura de sus dibujos). Habla de la ausencia de palabras en su libro. “En Inmigrantes (The Arrival) –escribe el autor-, la ausencia de escritura hace que el lector se meta de manera definitiva en los zapatos del inmigrante. No hay guía para interpretar las imágenes y nosotros mismos debemos buscar su significado y la familiaridad en un mundo donde tales cosas son escasas, o están ocultas. Ante la total ausencia de las palabras, una imagen puede tener más espacio conceptual, enfocando la atención de un lector al permitir que reine la imaginación”.


Shaun Tan (creador entre otros libros de The Lost Thing (2000), llevada posteriormente al cine por él mismo) se pregunta por el origen de sus historias. Dice que hay un encuentro, más inconsciente que consciente, alrededor de la pertenencia: su pérdida y su búsqueda. Haber vivido en Perth, Australia, “el lugar más alejado del mundo”, entre el desierto y el mar, lo ha puesto a pensar en su lugar en el mundo, en su pertenencia como ser humano.

Al encontrarnos con esos extraños mundos donde habitan los inmigrantes de su libro, uno podría pensar en la fantasía como una forma para remarcar la extrañeza de lo ajeno. “Los mundos imaginarios no siempre significan ausencia de asidero en la realidad. En el caso de Emigrantes, yo dibujé a partir de mis propias memorias de viajero en países extraños, ese sentimiento de tener las básicas, pero al mismo tiempo imprecisas, nociones de las cosas que me rodeaban, una conciencia de ambientes saturados de significados ocultos: todo tan extraño pero a la vez convincente. En ese país sin nombre de mi libro, las criaturas emergen de ollas y tazones, las luces flotan a la deriva por calles solitarias; puertas y armarios ocultan secretos, y en todas partes hay letreros que señalan, invitan o nos advierten en un indescifrable alfabeto. Es la suma de momentos que yo he experimentado como viajero, donde el simple acto de entender supone un desafío”

Valdría la pena preguntarse si Emigrantes es una historia para niños, pues tiene todo el formato de libro álbum y uno lo encuentra en la sección niños en las bibliotecas. ¿Qué puede percibir un niño de esa historia que tiene el formato de la novela gráfica, afortunada herencia de The Mysteries of Harris Burdick, de Chris Van Allsburg, o de The Invention of Hugo Cabret de Brian Selznick? Sería interesante trabajar el libro con niños en un taller, conversar con ellos sobre las imágenes y las sensaciones que se les vienen a la cabeza, trabajando algunas palabras claves: separación, miedo, huida, soledad.


**


La misma tarde en que miré Emigrantes en una biblioteca pública, me encontré con un libro de poemas de Martin Heidegger: Pensamientos poéticos (Barcelona, Herder, 2010). Creo que Shaun Tan, si no lo ha leído, le gustaría leerlo.

Callad en la palabra.
Y así, fundad el lenguaje.

Desde 1907, todos los días, salvo durante los años de guerra, dedicaba una hora al menos a los pensadores y poetas griegos: Homero, Píndaro, Empédocles, Sófocles, Tucídides. El libro es una oportunidad para rastrear esas lecturas, recoge toda su producción poética desde la juventud hasta la madurez: correspondencia, remembranzas de viejos amigos, poemas a Matisse, Cézanne o su admirado Van Gogh. Una oportunidad para explorar ese otro mundo del filósofo alemán visto desde la poesía, un mundo y un amor inédito que Heidegger legó, antes de morir, a su esposa.

Para ti,
en agradecimiento
por habitar
durante cuarenta y tres años
en la hermosa casa
y

por haber construido
el sitio de nuestra vejez
donde nos sea concedido
un tiempo decoroso.

Los poemas tienen que ver con el viaje y la llegada, con el habitar, siempre comenzado, siempre inconcluso. La imagen es, se me antoja, la palabra de cualquier página de Emigrantes.

Somos llegada:
andadura en el juego del mundo;
sonido desde el declinar;
canto que entró a sonar;
camino de regreso; casi ciegos,
medrosos en la danza circular.


...Una foto familiar se convierte en el hilo de Adriadna que regresará al protagonista al origen de su mito. La sentencia del viajero que desolado trata de descifrar su vida en la soledad de un trasatlántico: allí habitaba Heidegger, un siglo atrás.


Mantente en el rastro
de la cercanía de lo único.
Conserva el camino a casa.
Piensa la diferencia del ser.
Di lo que ella tiene de indecible.
Déjalo que repose lo impronunciado
en el lenguaje.
Construye en lo que es propio del camino.
Habita en la indicación de la seña,
empleado en su usanza.
Las señas dejan rastros
hacia la nada nadeante
que se rastrea en el dolor,
el de la llegada de la permanencia.


Es bueno tener un libro en la maleta lista para la partida imprevista. Un libro que nos anticipe. Que adivine algo del porvenir: tal vez la perspectiva del viaje, tal vez una experiencia de pérdida y de encuentro. Ambos libros nos ponen a pensar, reclaman nuestra esencia y bondad. “El hombre moderno –dijo Heidegger en unas clases impartidas hace ya mucho tiempo- difícilmente se encuentra en lo esencial porque conoce demasiadas cosas e incluso se cree que lo conoce todo”. Ambos autores apuestan por esa liviandad esencial a la hora de afrontar un viaje. Aunque meter la poesía en la vida sea asumir su propio peso. Tal vez el mismo peso de la filosofía, según el mismo Heidegger:







jueves, 10 de noviembre de 2016

Al volver a re leer ébano.

Ébano

Sale el sol, todo se inunda de luz y ya es hora de ponerse en marcha. Abre la comitiva el rebaño de camellas, conducido por los hombres y los muchachos. Lo siguen las ovejas y las cabras, envueltas en nubes de polvo. Y tras ellas, van las mujeres y los niños. Éste es el orden en que suelen caminar por el desierto los grupos de personas y animales, pero en esta ocasión, al mismísimo final, va también Hamed con un burro y además, el escritor, reportero occidental que cuenta esto: Rizar Kapuscinski.

En "Ébano", el autor Polaco recoge lo que ha vivido en África. Va dibujando el perfil de esa África que en abstracto no existe, sino sólo cuando el observador es capaz de hundir sus pies en el fango, en el mundo mítico y variado, en la riqueza cultural de múltiples etnias y en la soledad de un continente que se rebeló contra años de colonización y saqueo. Muestra en Ébano a través de 29 capítulos la vida de los campesinos en varios pueblos de Africa, que después de la segunda Guerra Mundial y de haber pertenecido a algún país subdesarrollado, los pueblos intentan descolonizarse de los europeos, americanos y asiáticos que les han robado su autonomía y libertad.

En África no hay una historia que se pueda transmitir en los libros, sino que su historia se transmite de generación en generación y cada generación la cambia y embellece, convirtiéndose así, la historia en mito. Por ello el autor nos dice “África es un "océano, un planeta variado en sí mismo, un universo variado y riquísimo. Si lo llamamos África es solo para simplificar y por pura comodidad. A parte de la denominación geográfica en realidad, África no existe"

Nos pinta con un lenguaje íntimo, y de narración descriptiva extraordinaria una África enferma de "malaria cerebral" que corre peligro de muerte a manos de los guerrilleros y los dictadores. Describe con maestría los golpes de estado, las despiadadas luchas por el poder, el genocidio de un millón de tutsis. Nadie como él para contarnos a qué huele un pescado secándose al sol, cómo suena un tambor fúnebre, a qué saben unas algas fermentadas.

Cómo escribir sobre un continente tan maravilloso y hacer que los lectores estén ahí oliendo una fruta, sintiendo la humedad y la pesadez del trópico y los mosquitos que zumban? Cómo hacer sentir a los lectores y lectoras la lentitud del tiempo? Quizás porque Kapuscinski no es un mero reportero, fue un periodista que como dijo él mismo, evitó siempre las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Prefirió subirse a camiones repletos de enfermos de malaria, en carros alquilados que tiene que manejar entre manadas de ñus, haciendo auto-stop en medio del Sahara, con acompañantes anónimos y recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped y ser testigo de la vida de los campesinos de la sabana Tropical.

Ebano fue un libro incluido en Biblioteca Selecta Forum de Barcelona 2004, con esta obra Kapuscinski ganó el premio Viareggio; es un libro que debiera invitarse a estar en la biblioteca de todo amante del reportaje, la crónica, historia, la política y la filosofía. Debería regalarse en las facultades de periodismo como la lectura imprescindible. Hay quienes dicen que es la mejor obra maestra del autor, considerado uno de los maestros mundiales del reportaje y ganador en 2003 del premio Príncipe de Asturias de comunicación y Humanidades.

Así que solo basta decir que si vas a leer Ébano, asegúrate que te pillé bien sentado porque este libro te atrapa y no te suelta hasta el final. Yo, vuelvo otra vez vez a él.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Ojalá el mar no sea otra ilusión


Hay un mundo que se ha deshojado y ya no está. En ese tiempo –que puede parecernos inmemorial y perdido- las cosas tenían otra impensable duración. Eso cargaba la sustancia de todo lo que hacíamos con otra densidad. Los minutos podían demorarse horas en transcurrir, porque todavía había más horas para ser gastadas, usadas, diluidas, finalmente, en un devenir del que parecíamos no tener conciencia.

El sol –en ese entonces- tardaba más en irse de los manteles y mucho más de las paredes del mediodía. Algunos hasta quedaban prendidos del movimiento de una luz en el fondo de su pupila. Mirábamos cómo las hojas se abrían desenroscando sus verdes al girar y cómo las agujas de las tejedoras encimaban un punto sobre otro para enlazarlo en otra vuelta de lana roja y llegar a un final que parecía no arribar jamás. Los amigos se oían y las palabras de uno caminaban por los brazos del otro hasta alcanzar sus oídos donde dormían dulcemente acunadas. Ese era otro tiempo, inmemorial y perdido.

Hoy los minutos se adelgazan en una anoréxica vocación por ser segundos. Lo que no puede ser ya, pierde instantáneamente su mera posibilidad de existir. No encontramos los huecos y apenas si podemos respirar: un, dos, tres, inhale, exhale y ya: a otra cosa. Nos levantamos, hacemos mientras desayunamos, sacudimos un poco nuestra casa- miren como se destiñe esas fundas! acariciamos un poco, sólo un poco a los felinos que ronda nuestras vidas, hacemos las compras sin oler los tomates que deben ser rojos pero no importa demasiado a qué saben, no sabemos por dónde sale el sol y ya ni manteles quedaron para que se demore porque ya tocan el timbre y salimos a pagarle y entramos y comemos y a dormir porque se hace tarde y mañana hay que empezar otra vez y no tendremos tiempo para llamar al amigo, para querer el amor, para mirar las hojas desenroscarse y de pronto el tiempo nos arrebata lo que queríamos sin que alcanzásemos a mirar cuál era el color de sus pupilas al hablar. Y ya casi es diciembre y vuelta a empezar.

La guerra de hace más de 60 años, sigue acabándonos de una u otra forma, de una u otra forma... nos atrapó! Es otro tiempo, ahora la iluminamos la posibilidad que se acabe, y habrá que curarle las heridas, y habrá que sembrarle y cuidarle sus nuevas flores, y habrá... habrá que..... habrá que... pues esperamos otro tiempo... la paz debe ser un tiempo lindo!

Entre un tiempo y otro, venidos de la nada y del todo hay seres que zurcen aquella densidad con esta superficie y nos muestran que, más allá de las olas que ruedan en la orilla, el mar tiene una oscura profundidad y que ahí el tiempo podría ser diferente. Y vamos de su mano a sumergirnos con los ojos abiertos para poder aprender qué era aquello de detenerse a ver. Esos son los que cada uno llama maestros, venidos de otra vida para decirnos cómo hacer para sobrevivir a lo que ya se fue en la arena intempestiva del reloj.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Así es...

Alba borda con un hilo rojo sobre la tela de sus tristezas y el dibujo es tan bello, tan brillante, tan perfecto que Alba se muerde la mano para llorar más.

martes, 1 de noviembre de 2016

Cuando se heredan los vuelos


Papá:

querría poder volar
como si fuera un pájaro
y planear con el viento entre las plumas,
porque
en una manito apenas
me caben los momentos que jamás me entregaste
y
un agradecimiento:
haber aprendido de niña
a andar sobre mis piernas para alcanzar mi cielo
a nadar en mi miedo para ver la otra orilla
a apretar bien los párpados en medio de la lluvia.
Lo demás
-lo que la gente dice que fue haber sido hija-
eso lo desconozco
y me iré de este mundo sin haberlo sabido
porque no me enseñaste
ninguna otra cosa que no fuera soltarme al ruedo del silencio.


Y tal vez haya sido de verdad que tu último gesto fue también el primero.
Ahora estoy al borde del abismo
pero ya sé de qué sustancia está hecho mi vuelo.




lunes, 31 de octubre de 2016

tiemblen! estamos devuelta.








Estuvimos en la cacería

encendieron la hoguera

no quedo sino polvo

y la certeza de que había que

correr

como locas, como parías, como lobas

ninfas, hadas, brujas heridas.

Sabias antepasadas

descansen

nostras somos sus nietas

y hemos vuelto

esta vez no nos quemarán

Nosotras somos las guardianas del fuego

Y somos agua.
y sabemos los secretos de la vida.
No hay miedo
inventemos otra vez la alegría
sostengamosla
Eso ofende brutalmente a la muerte.
.



sábado, 29 de octubre de 2016

estar en casa...



Pasan las cosas a través de las palabras y se embellecen.
El árbol amarillo se hace sol y miel hilada si lo digo.
La tierra es fértil oscuridad mojada por la lluvia.
Las palabras construyen la forma en que yo miro, dan carnadura al pliegue, dejan al viento hilachas y memorias que ellas traen y depositan su simiente en esta casa verde que tiembla debajo de las aguas, del fuego, de los aires que pasan de norte a sur como una fresca rosa, cardinal y profunda.
Desde la calle, mi cuarto tiene una luz azul y una pequeña gata ronronea con su motor de sangre.
Echa chispas su cuerpo ovillado en mis piernas.
El lenguaje es un arco de estrellas en la noche: pura raíz de niebla en que hablamos dos lenguas mezcladas, contundentes. Se difuminan entre sí las palabras como si fueran río de peces, de algas, de medusas terrenas.
Si entro a la cocina huele a casa, a fondo frío de baldosas y chocolate en taza.
La ropa blanca baila en el filo perfecto del día que ya nace.
Y voy nombrando las cosas para que cobren existencia.
Esta ciudad levanta su estatura de entre sábanas blancas y cobra movimiento.
hace un rugido tremendo con sus motos y gritos. Pero esa es ella y hay que dejarla ser.
Acá adentro en la casa, enciendo los elementos que nos llaman.
La gata se despierta con sus ojos verdes de mares y de sueños.
Hablo con ella.
La casa brilla como una estrella en medio de la hierba.
La nombro y echa a andar.
Es pura ensoñación.
Es un trazo de sílabas que vuelan.
El mundo es una frase que se dice.
Abro las puertas,  son las cinco de la mañana ...salgo: el frío son cristales chiquiticos que empiezo a dibujar mientras me río.


(Ilustración de Silvano Braido)

martes, 25 de octubre de 2016

De lo por acá pasa...


Habla, pero las palabras son trajes de otros donde no se revela su sustancia y pasa su carnadura sin que una pueda observar qué queda en el cedazo.
No usa las palabras mágicas gastadas, se inventa otras... muy del silencio.
Yo trato de adivinar, es difícil, intuyo.
Es sabio, pa que... Es sabio.
Lleva en la piel muchas historias que yo aún no he vivido.
navega en un signo que no tiene problemas con la libertad. La ama y sabe que nada es eterno.Es esquivo y se ríe ocultando qué cosa lo estremece, de qué forma se dobla su historia de gato y trofeos, cómo sabe el sendero que conduce a su alma.
A veces,
sólo a veces,
su corazón le asoma por los ojos bellos y los verbos se llenan de caricias antiguas, de tiempos de niño, de ternuras pretéritas.
Entonces crece el amor como una planta de raíces profusas, de humedades y soles, de hojas verdinuevas, de frutos sempiternos.
Crece el amor  y, es sombra suficiente aunque se haga la noche y él rechace los fungibles vocablos por otros que sean solo suyos, pertenencia de leones que rugen en la jungla del presente limando los barrotes del pasado.





domingo, 23 de octubre de 2016

del mirar...

Siempre han sido iguales las cosas. Simplemente se trataba de mis ojos embelleciéndolas al mirar. ¿Era eso, no? ¿Era la forma de mirar que no tiene regresos y nos llena de temor como si fuésemos niños que conocemos la respuesta que nos darán, aún antes de preguntar? Se trataba de mis ojos, entonces. Las cosas siempre han sido eso: cosas. Y han estado allí para que mi mirada las fuera anudando en el hilo de una posible significación. Era el sentido que todo lo reúne de manera caprichosa y estremecedora; definitiva y medular. Respiro con la certeza profunda de que ahora abriré los ojos y el mundo seguirá allí, con sus cosas iguales y yo, con mis ojos para mirar, sorprendida por el estupor de la conmiseración, pero sabiendo que la pregunta no está en las cosas sino en mi forma de mirar.


lunes, 10 de octubre de 2016

ya es tiempo

Es tiempo de esperanza
de salir a la calle
de ver la vida
de despachar la muerte.

 Yo voy a derrotarte, Muerte.
No me importa el disfraz que te pongas
ni los pájaros que canten para distraerme.
Voy a clavarte varias veces mi risa
para que sangres de pena y de dolor.
Voy a empaparte con el fulgor de mis ojos
aunque me hagas llorar cada mañana.

Voy a subir por las paredes del amor
y desde arriba voy a llover en piedras sobre tí.

Eres un animal con las fauces abiertas,
una tremenda ramera de las más pérfidas y estúpidas
y en mi casa -la del alma de adentro- no cabe tu miseria.

Voy a matarte, Muerte.
Me sobra sol para cegarte,
me sobra alas para volarte la cabeza
y ver tu cráneo dispararse a la nada,
me sobra cuerpo para ponerlo
y liberar el deseo de estar viva.

Voy a acabarte, Muerte.
Ya vas a ver.
Tengo un furor dispuesto a destrozar tu sombra de palabras,
de ojos que no cierran,
de carne que no entrega la dicha del sexo y el deseo.

Y cuando te hayas ido,
cuando de tí no quede nada,
cuando tus cuervos sean retazos de silencio,
crecerá en mí un árbol con manzanas de oro
que dejaré caer en la blancura de toda desnudez.
Vas avisada.

Date cuenta de lo que haces porque tengo un hambre atrasada de todas las verdades que ocultaste, de todos los milagros que quemaste, de todos los golpes que me diste y que no pienso devolver.

Sangra tu perversión porque yo siempre dormiré acunada por los brazos profundos del amor.

domingo, 9 de octubre de 2016


Hora de enterrar la nariz en la tierra húmeda de los sueños por- venir. Hora de dormir soñando que quedan semillas que germinarán un mañana.
Sueñen cierto, sueñen bien.
Buenas noches.
Ilustra Monica Marengo- Cortesía Soledad Felloza.

martes, 4 de octubre de 2016

Qué hacer en esta sin salida?


Hay una grieta en todo, así es como entra la luz.
                           Leonard Cohen




lunes, 3 de octubre de 2016

Tonos

Opaco:
Póngale 6.377.482 de estrellas mirando y no, no te refleja ni la milésima parte del brillo de media. Nada que hacer. El país sigue en manos del odio.


Opacidad:
Una sensación, apenas. Una lucidez que no se define y va. Depende de su propia densidad para que la luz se abra paso con fuerza o tal vez con libertad o quede atrapada en su propia maraña de moléculas. Así, como si fuera un ópalo cuya constitución de agua varía y el agua es ese espejo de la luz. Más luminoso ahora que empieza a amanecer.


domingo, 2 de octubre de 2016

02 de octubre de 2016

Llovía como llueve cuando el cielo se desfonda. Pensé que se lavaba nuestra historia de tanta sangre, vi a una niña imaginando jugar con la lluvia en una ventana de mi pueblo.

 Llovía, no imaginé que Dios estaba roto. Agua, algunas ráfagas más tupidas y un viento helado colándose en el pelo, en la ropa, entre la sombrilla.

Y entonces a esa hora las 4 de la tarde...
 todo empezó con esperanza de un SÏ, un Sí que cambiaría la historia y, luego, nada, un NO se imponía como un muro intrepable. Pensé en los muertos: en esos, en los míos, en los que todos tenemos en algún pliegue del cuerpo.

Y como una sirena el NO penetraba en mis ojos al compás de la lluvia: fría, finita e incesante.
La sirena era un pedido de auxilio, de justicia, de memoria.

Me revolvía el alma. Volaba entre el techo de paraguas que no nos cobijaban. Hice lo que hago siempre cuando algo me asalta: lloré porque las lágrimas reparan las heridas y son el agua con que regar la confianza en que algún día el mundo será un sitio sin ninguna tormenta.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Atrapasueños elaborado por Lorena Diaz.
Así como cuando se teje
Vamos a votar.

"Así, tirando la lanzadera de un lado para otro y batiendo los grandes dientes del telar para el frente y hacia atrás, la muchacha pasaba sus días"
La joven Tejedora- Marina Colasanti.



El hilo es un símbolo universal: éste es el que une a los estados de la existencia entre sí, con el principio, representa, además, el hilo de la tradición o de la Sabiduría Perpetua, que se transmite siempre renovada. Por lo general la simbología del acto de hilar o de tejer, se considera la representación de procesos creativos y de crecimiento personal y comunitario.

El hilo se relaciona con la red, la tela, la cuerda y el tejido, para sugerir algún sinónimo de desarrollo humano, del universo en su conjunto.

Hay un gran número de culturas que poseen una o varias divinidades, femeninas o masculinas, relacionadas con el tema de tejer el hilo de la vida de los seres humanos. En la antigüedad, se creía que desde el nacimiento el destino del ser humano estaba determinado por una o por varias diosas.


Algunas de estas diosas, las Parcas de los romanos, las Moiras de los griegos, las Atroz de los egipcios, estaban siempre haciendo algo cósmico o mágico para hilar o tejer un hilo de destino. Diversos pueblos han tenido la creencia de que la vida humana está determinada por diosas sobrenaturales que determinan sobre la vida como si ésta dependiera de un hilo. 
Nuestras culturas indígenas tejen permanentemente y explican en su tejidos la vida cotidiana, las grandes hazañas, la vida espiritual, los sueños, etc.

El hilo tenemos en las manos las mujeres es el  hilo de nuestro destino. Y una manera de tejer lo roto es  ayudar  a hilar la paz con nuestras decisiones, por ello este 02 de  Octubre se hace necesario que las mujeres que hemos resistido y hemos pendido de un hilo....decidamos y demos un a la descocida paz. 


ponemos pétalos, luz, dulce, música, palabras y cargamos con la familia
y todas las violencias

Al igual que las tejedoras que mezclan hilos de colores, entrelazan, anudan, unen y crean una nueva prenda, juntarnos a soñar un país en paz con la decisión por el SI es reconocer nuestras propias luchas. Es aportar a pasar la página y escribir otro capitulo en donde todas y todos podamos participar libremente.

 Es una oportunidad de volver a la palabra negada, salir del silencio que el patriarcado y el conflicto armado impuso a la mujer. Es el momento y espacio  para que reconozcamos nuestros propios  hilos de poder e iniciemos a hilar nuestro propio destino que por años viene siendo manipulado. Es hora de presentar al mundo la Paz que hemos cuidado y que ahora va  a poder volar, correr, trepar, hilarse día a día, libremente. Una Paz que hemos cuidado, pero que es necesario retejer, renombrar y narrar.

 Evoco acá a Scherezada. La mujer que inventa historias al Sultán, la que con sus palabras teje el hilo que une la noche con el día, la muerte con la vida. Scherezada, la mujer que crea la ilusión de que a la vida y la muerte las soportan las palabras, que hace realidad esta ilusión contando mil y un cuentos, y construyendo durante las mil y una noches la imagen de lo infinito.

Scherezada logra con sus palabras calmar la sed de venganza del Sultán y transformar su fascinación por la muerte en deseo vital, porque palabra tras palabra teje el infinito hilo de la vida y enuncia una visión diferente del mundo. 

Por ello mi invocación a esta imagen. Porque una visión femenina de país deberá, por sobre todo, ratificar el predominio de la vida sobre la muerte, las perspectivas incluyente en oposición a los excluyentes, las prácticas de reconciliación, perdón y justicia en lugar de la venganza y el odio. El valor de las palabras y del diálogo frente al silenciamiento y la negación del otro y la otra.


Abre tu puerta a la Paz...

Una visión femenina no sólo de país sino de futuro deberá reconocer la existencia de múltiples miradas; la estética, la ética y la razón como una tríada fundamental en la construcción de proyectos de vida individuales y colectivos, tanto de mujeres como de hombres.

Una visión o cosmovisión femenina será dicha de muchas maneras: teorías, datos duros, narrativas, metáforas. Y como la palabra es interlocución requerirá de otro que escuche. 

Scherezada narra las historias y el Sultán escucha en silencio, retiene las palabras, y ello permite que se enuncie una historia diferente del mundo.

Necesitamos entonces continuar creando las condiciones, narraciones para que las voces femeninas, que no sólo son voces de mujeres, puedan ser escuchadas para enunciar nuevas formas de ser y estar en el mundo. El fin del conflicto será una forma definitiva de ser y estar en nuestro País. Pero sobre todo es la cita con la historia que por largas noches y días hemos esperado. Toma tu hilo, es hora de asegurar la fortaleza de la trama... pon tu mejor sonrisa  
y vamos a Votar !




miércoles, 28 de septiembre de 2016

El suspiro



Voy a bordar un camino de pájaros que termine en el nido que me ofrecen tus manos.

Voy a tejer un abrigo de luces que termine en la risa que me alberga en las noches.


Voy a zurcir mi canto para que suene como un cristal en tus oídos suavecito.

Después me dormiré y nada importará porque te quiero.




                                                                        El suspiro.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Que será eso?

Tiempo


Merodear los instantes.

Quebrarlos como barquillos para sentirlos estallar.

Dejar que se resbalen, que se deslicen por la piel.

Verlos caer como gotas sobre los pliegues.

Despegarlos uno por uno con los dedos.

Y no lograr comprender qué compone el tiempo,

esa elástica sustancia que se contrae y se expande entre los vidrios de la memoria.

Somos dos latitudes que se buscan aunque haya que dar una vuelta para decir que tal vez seas tu y que te pienso como si el tiempo de haberte visto hubiera sido parecido a todo y en los segundos pequeños de tres días cupieran muchas cosas: unas copas, la noche como un hálito verde y los animales que duermen abrazados en la oscuridad prehistórica del tiempo.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Tu tienes lo que busco

                                 Imagen: Lucy Campbell


Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelto como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a un hombre delgado
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy en mi puerta, esperando.

*Adaptación de género/ Del poema Tu tienes lo que busco/ Jaime Sabines.Para un día como hoy... qué vendrás.

jueves, 23 de junio de 2016

Y hubo una vez y tuve que contarlo...

Se lo voy a decir
Es necesario decirlo
por qué sino para qué esta palabra
Que las palabras nacen, crecen, se reproducen y mueren
lo sabe todo el mundo
Pasa igual con el día que muere por la tarde. Sí María Mercedes Carranza, mi gran poeta Colombiana, ojalá hubieras esperado para ver este día que no morirá en mí, que no es obvio como las olas y sí posible como el verde y largo croché, un día que amanecí vestida de esperanza, tan remendada, tan incompleta, pero auténtica, brillante sobre mí y mi País. Hoy celebramos un acuerdo histórico y faltarán más para estar en paz. Es hora de las manos para limpiar el desorden, para sembrar y cuidar esta paz como una semilla que necesita de todos. Hoy este gran paso cambia el curso de la historia. Estar feliz es poco. Gracias vida.

martes, 31 de mayo de 2016

Sólo bastaba ver el atardecer

Cuando el abuelo No está... Sólo eso me hizo volver hoy a asomarme a este blog que lleva años encapsulado.


“Tal vez, quizás; quizás, tal vez, encuentre algún pez”, me repetía a mi misma de camino a la laguna. No quise contrariar a mi abuelo y lo acompañé por quinta vez a pescar. La primera vez yo tenía diez años y me aburrí de lo lindo, las demás veces fueron especiales e igual de aburridas. Compartí muchas cosas con mi abuelo, pero la pesca nunca fue mi fuerte ni mi afición. Aún así, avancé camino al tedio. El día no acompañaba: cielo gris, temperatura baja; igual allí estaba él en la orilla, firme en su pequeña silla plegable y con su añosa caña en mano, cuando llegué.


Lo saludé con una palmada en su robusta y cansada espalda y me agaché a su lado ocultando un bostezo. A continuación puse mi mejor cara de diversión y él me sonrió. En sus ojos había un melancólico brillo y luego, en sus labios, sorprendentes palabras: “Stellita, querida, nunca te pedí que atrapes algún pez, solo que contemples conmigo el atardecer”.