jueves, 6 de noviembre de 2014





Durante miles de años la humanidad contó historias y recitaron o cantaron versos en voz alta. Puede que, a menudo, crearan aquellos textos orales a la vez que contaban o cantaban; porque al mismo tiempo que construían sus textos podían modificar su sentido, rehacer el significado, colorear con nuevos tintes sus creaciones.

Durante miles de años, la ficción transitó por la voz.
No había que demostrar nada. Simplemente mostrar mediante las palabras. La palabra también es un gesto, la expresión de un estado interior, de una idea o de un sentimiento al que cada uno confiere su propia energía.


Esta proyección de las palabras sobre el cuerpo permite prolongar sus vibraciones, su dinámica y su significación profunda. La expresión del rostro, los múltiples juegos de la mirada, los ritmos de la voz, todo el vocabulario gestual se ponen al servicio del texto literario oral.


El cuerpo que narra es un cuerpo que crea sentido y, mientras sugiere significados posibles, estimula y despierta la imaginación. Entender que en la creación de sentido juegan un papel de primer orden las actitudes mentales, las competencias intencionales, los mecanismos psicológicos, es intentar comprender los fundamentos antropológicos de la ficción. Sólo a partir de aquí seremos capaces de explicarnos por qué creamos ficciones, por qué nos interesan y nos encantan. Por qué no podemos vivir sin ellas. y por qué contaremos y nos contaran...

jueves, 7 de agosto de 2014

Mi cartografía

Ilustra Peter Revonkorpi


Yo, tengo pies visibles con dedos de raíces en espiral y alas invisibles cosidas con nostalgia de siglos, con ellos recorro y sobrevuelo mi mapa, alguien dejó en el árbol de la familia una brújula dormida. Solo sirve cuando quiero ver para atrás. Hay que tener coraje para usarla cuando quiero ir  hacía adelante porque  me lleva a recovecos, encuentros y desencuentros. Me señala territorios de espinas, parajes de desamor, me lleva de nariz hasta mis propios abismos. Entonces la abandono y me dejo guiar por la rosa de los vientos, el canto del gallo, la luna que vive en mi vientre y la voz de mis ancestras que cantan  en mi pecho antiguas oraciones, sigo la huella que me dejaron para honrarlas, ellas caminaron y danzaron antes que yo y  sin embargo ya no son los mismos pasos, ya no invoco las mismas diosas en lo oscuro de la noche cuando estoy perdida, ni voy donde los hombres que las silenciaron, me han nacido los ojos de otro color, y los lunares se dispersaron de otra forma en mi cuerpo. Pero me guían éstas raíces y los señuelos que me dejaron  desde la memoria de la primera Eva y la primera Lilit. 

Esta geografía a veces se hace cuerpo que habito con ternura que conoce secretos que aún no revela, encuentro rutas, pequeños volcanes que se lavan en pasión, agua potable, sustancias tóxicas, cicatrices de felinos amores y el famoso polvo de estrellas que pone colores a los días. Aveces mi cuerpo tiene el lenguaje de la Manigua, es un susurro que pronuncia selva, flores, helechos, agua dulce y pecesitos. Y otros días cuando alguien pronuncia mi nombre se cuela por el caracol de mi oreja canciones de las hojas de los múltiples caminos que anduve a pie, es un canto de pasos que resuena y es a la vez cascada y olas de mar. Entonces me doy cuenta que soy una travesía larga que puede soñar con leyes que sólo la selva con sus espíritus sabe.

No es un mapa fijo el mío, es un holograma, soplo vital de todo lo existente, conexión con la luna y el inframundo, posee terrenos en donde no pasa el tiempo, lagunas encantadas en donde sigo siendo una niña de 6 años, ahí sol leve. Más al sur, me encuentro con una anciana sabia, llena de albahacas y romero; oriente no ha nacido para mí, hay sólo una flecha de hilos en el camino que dice: Podría ser futuro. En occidente, hay palomas que pueblan mis sueños, al entrar ahí hay que quitarse los zapatos y andar con paso tímido, en esa región se encuentran caminos sin acertijos. En el norte, cielo abierto, desparpajo, el puro palpito de las estrellas, allá no hay camino, sólo cielo y Orión apuntándome, ahí se vuela zigzagueante buscando la luz en la propia sombra, recogiendo mentiras, miedos, soliloquios en el aire, allá me recupero de lo que he visto en los espejos, mis máscaras! Allá me riegan canciones en las alas, me dan recados para tiempos grises y me prometen mar abierto y una cartografía con ítacas.


jueves, 17 de julio de 2014

Casa y el tiempo de habitar

Regresar con la mirada llena de estrellas y cielos altos. Regresar con los pies alegres de nuevos caminos. Regresar, abrir la puerta, recibir el abrazo de la casa de siempre como si fuera nueva. Volver a besar tu taza, tu copa. Reconocer el sonido del agua de tu grifo, la textura de tu sillón. Garabatear en el polvo acumulado. Hola casa, hola amigos, hola gata, hay tanto para contar, tomen asiento, estoy ordenando la colección de momentos que tengo para compartir. Hoy me duermo en brazos de mi casa.

martes, 3 de junio de 2014



Mis días en City Bell... caminar como nunca!!! viendo intensamente como se colorea la vida, cómo cambia el  camino,  los sonidos, la temperatura, los olores, ( otoño e invierno huelen más a asado) mientras espero el tren, mientras converso sola entre una y otra hoja que cae y me saluda. 
Gracias a la vida, por esta polícromía natural en mis días de sur.